¿Cómo se pide matrimonio en París?

Edición: BP||Directorio     Modelo: Eli Luna || Fotografía: @CarolJAngel
Redacción: Irene Jimenez Garcia

 

El sueño de toda persona es saberse elegida por la persona indicada. Sin embargo, la garantía de esa elección implica disciplina, autoconocimiento y dejarse fluir en el tiempo. 

 

¿Hola? Mamá, ¿qué tal estás? ¿Me escuchas bien?

 

Sí, sí, yo bien, y el vuelo, y el viaje y todo… ¡Escúchame!

 

¡Pero déjame hablar, que te he llamado porque tengo una cosa que contarte!

 

¡Que Juan me ha pedido matrimonio!

 

¡Siii! ¡De verdad, que no estoy de broma!

 

¿Qué crees que le voy a decir? ¡Pues que sí! ¡Que claro que sí! ¡Que nos vamos a casar! ¡Que me caso, mamá! ¡Que tenemos que preparar el ajuar!

 

¿Cómo que…? ¿Qué dices? ¿De verdad?

 

¡No me lo puedo creer! ¿Desde cuándo? ¡Si anda! ¿Tanto? ¿Que habéis estado guardando el secreto durante meses?

 

Pero bueno, ¿A cuánta gente se lo había contado? ¿Lo sabíais todos, que me lo iba a pedir en este viaje?

 

¿Cómo que el abuelo? ¡Si tiene alzheimer y no se acuerda ni de su nombre cada vez que vamos a verlo! ¿Hasta el abuelo lo sabía? ¡Claro! ¡Como de un rato para otro no se acuerda, no podía chivármelo!

 

¿Y por eso estabais tan pesaditos cuando preparábamos el equipaje? Porque menuda lata me distéis… Claro, ahora entiendo vuestras risillas todo el tiempo… si es que…

 

Qué va, ni me lo había imaginado. Ha sido sorpresa total.

 

Ah, pues muy bonito, ha sido en la torre Eiffel.

 

No, dentro no, mamá.

 

Si, se puede entrar, y subir, y hay un restaurante panorámico en la parte de arriba para cenar viendo París, aunque no ves la torre Eiffel, claro, porque estás dentro.

 

Si, te cuento… Cuando llegamos esta mañana me dijo de descansar hoy, por el trasiego del viaje, ducharnos y descansar un rato en el hotel, y luego ponernos guapos para salir a pasear viendo el atardecer sobre París. Como es nuestra primera noche queríamos ir a cenar a algún restaurante bonito.

 

No, hemos ido primero a Notre Dame.

 

Es la iglesia de la película de Disney, ¿te acuerdas del Jorobado? Pues esa es, mamá, ¡la de las gárgolas y la gitana guapa!

 

¡Si! ¡Hemos subido! ¡Y he visto la campana y las gárgolas! Desde allí arriba además se ve la ciudad preciosa, con el río por delante, la torre Eiffel al fondo… una maravilla, mamá, una ciudad preciosísima.

 

Bueno, que me lías, te sigo contando… Que hemos descansado en el hotel, y hemos dado un paseo hasta Notre Dame porque está muy cerca. Y yo quería ir a ver la torre Eiffel, que me hacía mucha ilusión. Entonces Juan me ha dicho de arreglarnos y salir a cenar por la zona de la torre, para que la viésemos de noche, iluminada.

 

Bueno, pues nos hemos subido en el metro, y…

 

¿Cómo que el metro? ¡Pues en francés! ¿En qué idioma va a estar? ¡Si estamos en Francia!

 

Claro que lo entendemos, Juan habla francés perfectamente después de pasar 4 años en Canadá, y yo me acuerdo de las clases que daba cuando estudiaba en el colegio.

 

Bueno, pues nos subimos en el metro, y hay varias paradas en la zona de la torre. Pero Juan, que es muy cuco, ya había estudiado el recorrido y la parada en la que nos íbamos a bajar. Es que no es lo mismo bajarte en una y ver la torre al fondo e ir acercándote andando, a ir andando por la calle y de repente mirar a la izquierda y encontrártela gigante ahí a tu lado.

 

Si, eso hemos hecho.

 

No. Juan me ha dicho que saliese del metro andando de frente y que mirase al frente. Y que cuando él me dijese me podía girar para verla a mi izquierda.

 

¡Es enorme, mamá! Preciosa! Además, de noche, iluminada entera, con una luz en la parte de arriba que parece de un faro, dando vueltas, iluminando toda la ciudad… una preciosidad, mamá. Me ha encantado.

 

¡Allí ha sido!

 

¡Si!

 

¡De rodillas y todo! Todo el mundo miraba, ¡y nos han aplaudido!

 

¡Si, he llorado! Claro, es que al principio no sabía qué estaba haciendo, pensaba que se había agachado para atarse los cordones de los zapatos, quizá. Pero cuando me he dado cuenta no me podía creer lo que estaba pasando, mamá. ¡Como en las películas!

 

Me ha dicho cosas muy bonitas, que soy la mujer de su vida, que quiere envejecer conmigo y pasar el resto de nuestra vida descubriendo el mundo juntos de la mano. He llorado muchísimo.

 

Ya lo sé, que es un buen hombre.

 

Si, mamá, ha sido precioso, la torre de fondo iluminándose, nuestra primera noche en París, el anillo es muy bonito, luego te mando una foto por whatsapp…

 

Mamá, tengo que colgar ya, te cuento mejor cuando vuelva, ¿vale?

 

Sí mamá, lo haremos, ¡cómo no lo vamos a pasar bien, si ya ha empezado así el viaje!

 

Dale muchos besos a todos, dile a todos que he dicho que sí, que ya se pueden quedar tranquilos.

 

¡Ah! ¡Que se me olvidaba! Mamá, ¿en qué mano se pone el anillo?

 

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Mujer, haz una pausa en tu camino y ¡déjate pensar! @Mujer_Pazcana;revistapazcana@gmail.com; 
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