La Mujer Educada también se marchita.

Edición: Psicóloga Carolina Guzmán Sánchez ||Encuentrame en Doctoralia 
Modelo: Eli Luna ||Fotografía: Carolina Guzmán “Alias”Carol J Angel

 

Muchas veces me he preguntado, no sé si a ti te ha pasado ¿qué hace a una mujer exitosa?

Dentro de la construcción social que tenemos -es decir, lo que cada uno vive como realidad propia y viceversa- desde que tomamos algo de conciencia, sentimos que se deben cumplir ciertas expectativas de acuerdo al “deber ser” en cada etapa de la vida. Por ejemplo cerca a los 30’s como es mi caso, escucho decir en la cotidianidad que alguien exitoso se define por las siguientes razones: 1. luego de culminado su proceso para llegar a Profesional logra un salario envidiable, 2. obtiene un cargo reconocido, 3. trabaja en una empresa que está dentro del reconocimiento público, 4. en algunos casos ya esta casado@ o a punto del matrimonio. Teniendo en cuenta estos criterios, posiblemente yo no sería apta para hacer parte del imaginario de éxito al que estamos programados, y no porque no tenga las actitudes y aptitudes necesarias para ello, sino porque existen otras “ideas” que obstaculizan socialmente este seudoascenso de éxito.

Soy profesional en Psicología y he dedicado tiempo importante a formarme en lo que me interesa, he realizado estudios de postgrado también, pero al lado de mi título de Psicóloga llevo un atributo que llaman “madre soltera” y parece que en muchas ocasiones, fuese una condición excluyente del manual de funciones que tiene las empresas para ocupar un cargo. ¿No debería ser al contrario, ser incluyente y brindar oportunidades a quienes con el mismo esfuerzo nos preparamos como profesionales y como madres?

Cuando tome la decisión de quedar embarazada de mi hijo,  no tenía trabajo y sabía que la posibilidad de conseguirlo en ese momento era del 0.01% -dados los mandatos sociales del “debería ser”- y aun cuando tenía claros mis proyectos, como continuar con mis estudios de postgrado, construyendo mi propio camino, cumpliendo lo que deseaba en mi carrera al lado de mi rol como mamá, no sospechaba aún todo rechazo que vendría con ello.

Retome la búsqueda laboral tiempo después de que nació mi hijo y en medio de las circunstancias propias al tener que alejarme de él, llegaron muchas sorpresas que no dimensionaba. Me presente a una cantidad considerable de entrevistas donde las preguntas acerca de mi vida personal daban con “con tu hijo lo más probable es que no tengas disponibilidad extra de tiempo ¿verdad?” “¿Quién cuidara a tu bebe si vives sola?” o comentarios como “a veces preferimos contratar hombres por lo que implica vincular mujeres con hijos pequeños o madres solteras” Me costaba entenderlo y más si me lo decía una mujer -¿dónde quedo ese cuento de la solidaridad de género?-

Llegue a pensar que esta bien si las personas que me entrevistaban no tenían hijos o no los pensaban tener pero, ¿por qué me estaba sintiendo estigmatizada al saber que dentro de nuestra realidad social ser madre se entiende como un algo defectuoso para las empresas?

Es difícil creer que hago parte de una sociedad donde difícilmente soy reconocida como ser humano, aunque en medio del camino siempre hay sobresaltos, sé que el espacio donde te reconozcan, donde comprendan tu historia y tu esfuerzo sin rótulos, existe y definitivamente hace parte del “salario emocional” que puede brindarte una compañía. Pero no importa el momento en que llegue a tu vida ese encuentro, a pesar de que en algunos momentos la flor del jardín que me representa como ser humano profesional no crezca al ritmo que espero, las flores de la esperanza, del amor de mi hijo, de mi familia, de mis sueños siguen allí y me recuerdan que así como estas florecieron cada una tiene su momento.

Es por ello que decidí crear mi propio camino como dice Mario Hernandez y así mismo, mis oportunidades por medio de generar proyectos propios, demostrando todo lo que se y puede dar. Decidí ser emprendedora y tocar puertas a quienes podían necesitar mi trabajo. Hoy en día, mi trabajo se lo debo a las empresas que han creído en mí y también a que yo misma creyera en mí al comprender que es posible, cuando tomas decisiones y no vives en desesperanza ya que si trabajas por tus objetivos llegan a tu vida las personas indicadas en el momento indicado para participar en la sociedad.

En algún momento llegue a sentir preocupación por pasar a la lista contraria de los catalogados “exitosos” sin embargo, ya sé que cada uno debe definir lo que representa el éxito en su vida. He dedicado tiempo invaluable a mi hijo y he logrado un equilibrio al poder estar con él y cumplir mi rol profesional. Las oportunidades que no llegaron a nivel laboral por mucho tiempo fueron la posibilidad de reconocer en mayor medida mis capacidades para emprender retos, pero lo más importante disfrute segundo a segundo de mi hijo quien me ayudo a regar las flores del jardín.Por eso me siento exitosa como Madre y desde mi profesión.

Si hoy me preguntan, ¿cambiarías todos esos momentos edificantes que viviste por ser contratada con la oportunidad laboral que tanto buscabas? En las circunstancias actuales en que esta sociedad sigue estigmatizándome, ¡No!, definitivamente NO.

 

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Mujer, haz una pausa en tu camino y déjate pensar! @Mujer_Pazcana
revistapazcana@gmail.com

Un comentario

  1. Me encanta esta historia. La definición de éxito que se ha construido en los últimos años está muy relacionada con tener dinero y bienes… muy alejada de la verdadera felicidad y tranquilidad 🙂

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