Cosas de Papás

Edición: Psicóloga Carolina Guzmán Sánchez ||Encuentrame en Doctoralia 
Modelo: Eli Luna ||Fotografía: Carolina Guzmán “Alias”Carol J Angel

 

Hace algunos años,más o menos 12, mi hijo quería una patineta, yo no quería comprársela, tenía miedo que se aporreara, y ya saben, uno con sus hijos no quiere ni que una mosca se los pise. Carlos insistió tanto, hasta lloró por la bendita patineta, y dele que dele, y joda que joda. Ya cansada de que él me la pidiera, se la compré, aun sabiendo que se iba a golpear.

Él feliz con su patineta, salía en las tardes después de la escuela a montar, yo solo lo miraba y pensaba “que no se caiga Diosito”. Un día llego llorando porque se cayó y se raspó, fue poquito, pero se golpeó, y yo pensé“ya la patineta pasa al olvido,¡qué bueno!”. Pero no, al otro día, dele que dele en su patineta y yo pensé “que terco”,apreté mis ojos y cerré mi boca.

Hasta que un día lo vi llegar con la patineta a rastras, una pierna completamente raspada, creo que dejó toda su pielecita en el piso, es más, aún debe tener la cicatriz. Llegó llorando, tiró su patineta y dijo “uta patineta, no la quiero más”. Yo me sonreí y pensé“hay mi hijo, que terco es, pero ya aprendió la lección”.

Yo compré lo necesario, lo mejor para curar sus heridasy se curó. La patineta pasó al olvido, se pudrió de estar en el patio y ya no sirvió más, gracias a Dios.

Y la historia se repitió doce añosdespués pero conmigo!

Yo soñaba tanto con un hogar, con un hombre a mi lado y con ser feliz, se lo pedía afanosamente a mi papá Dios. Se presentó un hombre, y yo lo quería para mí, pero mi papá Dios sabía que no era para mí, pero yo se lo pedía, y dele que dele, y joda que joda, hasta que lo cansé, porque a sabiendas que no era lo que yo necesitaba, él me lo dio.

Yo empecé a ser infeliz, a sentir dolor, ya no sonreía y estaba opaca, Dios solo me miraba, apretaba sus ojos y no decía nada. Un día me golpeó la vida,específicamente, ese hombre por el que tanto pedí,ahí decidí que ¡ya no más!

Pero no aprendí la lección,volví con ese hombre y fue peor. Los primeros días me parecía a mi hijo, feliz con su patineta, pero yo no era feliz, me mentía a mí misma y me aferraba a una mentira, hasta que definitivamente recibí un golpe que me dejo una herida enorme, y yo dije “uta vida, esto ya no lo quiero más” y lo tire a la basura.

Dios se sonrió, me miró y pensó“mi terca hija,está herida, pero ya aprendió la lección”. Mi papa Dios, puso a mi alcance lo mejor de lo mejor para curar mis heridas, se sonreía cuando me veía tratandode curarme, pero sabía que yo lo iba a lograr,así que no se preocupaba mucho, solo me miraba y me consentía más.

LOS PADRES SOMOS ALGO LOCOS PARA ENSEÑAR, PERO NO ENSEÑAMOS PARA MAL, SOLO QUEREMOS LO MEJOR PARA NUESTROS HIJOS.

ASÍ QUE TENGAMOS CUIDADO CON LO QUE LES PIDAMOS A LOS PAPAS Y EN ESPECIAL A NUESTRO PADRE CELESTIAL, ES SUPREMAMENTE BUENO, PERO EL CONDENADO SI ES MAÑOSO, Y DE TAL PALO TAL ASTILLA, GRACIAS A MI PAPA DIOS, HOY HE APRENDIDO LA LECCIÓN Y ESTOY APRENDIENDO A SER FELIZ.

POSDATA: MI HIJO PASO DE LA PATINETA A LA CICLA, PERO APRENDIÓ LA LECCIÓN, TE AMO MI AMOR.

Por Albaruth Arango Gomez

FACEBOOK: www.facebook.com/albita.r.arango

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